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Con el aroma a ponche, pozole y antojitos mexicanos, la plaza principal de Ajijic revivió una de sus tradiciones más queridas: la Verbena Jamaica del Pasado. Este 2026, el evento alcanzó su 20 aniversario, recreando las kermeses que se realizaban en el pueblo hace más de un siglo con el fin de recaudar fondos para la obra catequista del Grupo Pasión de Cristo.
La jornada del domingo 29 de marzo estuvo marcada por la resiliencia de los organizadores. Apenas dos días antes, el viernes 27, una lluvia atípica dañó el papel picado que decoraba la plaza, obligando al equipo a trabajar a contrarreloj para reponer los adornos y tener listos los puestos decorados con palmas.

El "papaqui", tradición de quebrar cascarones con confeti al ritmo de la música, registró una baja participación este año. Foto: Citlaly Silva.
Aunque los alimentos se agotaron, los organizadores señalaron que la afluencia de compradores fue menor en comparación con años anteriores. Atribuyeron este fenómeno al fuerte viento registrado durante la noche y a factores externos que restan vistosidad a la temática histórica del evento.
Una de las tradiciones que más se vio afectada fue el papaqui, momento en el que los asistentes adquieren cascarones de huevo pintados y rellenos de confeti para quebrarlos en la cabeza de otros al ritmo de la banda de viento. Este año la respuesta de la gente para mantener vivo este juego tradicional no fue la esperada.
El obstáculo del comercio ambulante
Una de las principales demandas del comité organizador hacia las autoridades municipales sigue sin tener eco: la liberación del cuadro principal de la plaza de otros comercios ajenos a la verbena.
“Se ha pedido apoyo para retirar, solo por ese día, los brincolines y puestos de helados o pasteles comerciales, para que la plaza luzca lo más apegado posible a como se veía hace 100 años, pero no hemos tenido respuesta”, lamentaron miembros del grupo.

El papel picado convivió con el comercio ambulante, el cual persiste en el cuadro principal pese a las peticiones de los organizadores. Foto: Citlaly Silva.
Pese a que la presencia de puestos modernos impidió que la ambientación fuera "al cien por ciento" fiel a la época, la comunidad respondió adquiriendo enchiladas, tacos y el tradicional ponche. Los recursos fueron destinados a cubrir los gastos de vestuario, escenografía y logística de la representación de la Pasión de Cristo en el Pueblo Mágico.
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