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La tradicional instalación de altares en honor a la Virgen Dolorosa, una de las expresiones más arraigadas de la fe católica en Ajijic, muestra una notable disminución en su presencia este 2026. Esta costumbre, que se lleva a cabo el viernes previo al Viernes Santo —celebrado este año el 27 de marzo—, parece perder fuerza en este Pueblo Mágico del municipio de Chapala.
Como parte de un recorrido realizado por Semanario Laguna, se documentó la presencia de pocos altares en comparación con años anteriores. Esta tradición consiste en la colocación de altares dedicados a la Virgen de los Dolores, donde además de rezar el rosario, se ofrece a los visitantes un vaso de agua fresca. Es común que las personas, al acercarse, pregunten: “¿ya lloró la Virgen?”, en alusión a la creencia popular de que las imágenes de la Virgen lloran en estas fechas.
Zonas emblemáticas y tradicionalmente activas, como el barrio de Guadalupe en las Seis Esquinas y la calle Francisco Villa, apenas registraron la instalación de alrededor de cuatro altares. En el barrio de San Sebastián, donde en otros años se podían observar diversas representaciones, este 2026 no se detectó ninguna.

La imagen de la Virgen Dolorosa en el altar del CCA fue elaborada con la técnica de papel maché. Foto:Citlaly Silva.
La calle Ángel Flores, otra de las más representativas en esta tradición, sólo contó con dos altares, al igual que la calle Guadalupe Victoria. El altar más grande y elaborado se ubicó en el Centro Cultural Ajijic (CCA), destacando por su tamaño y ornamentación frente al resto.
Habitantes del lugar confirmaron la tendencia a la baja. Una vecina señaló que, además de disminuir en número, los altares han perdido parte de su riqueza decorativa. Frente al altar de la familia Reyes Romero, comentó: “Aquí lo ponen cada año, pero ahora no lo decoraron tanto; antes le ponían ramitas”.
Otro factor que influye en este cambio es la modificación de los espacios. Algunas personas han optado por trasladar los altares al interior de sus viviendas o negocios. Tal es el caso de Érika Sánchez con Doña Kata, quien explicó que la falta de espacio en la vía pública la llevó a colocar su altar dentro de su domicilio. Su instalación incluyó elementos tradicionales como un gallo, una cruz, espinas que simbolizan la corona de Jesús, flores, papel picado y la imagen de la Virgen Dolorosa.

Uno de los pocos altares a la Virgen Dolorosa en el Pueblo Mágico este 2026. Foto: Citlaly Silva.
Érika también expresó su preocupación por la continuidad de esta costumbre, subrayando la importancia de transmitirla a las nuevas generaciones: “Lo importante es no dejar la tradición, porque quién sabe si los hijos la sigan”.
Por su parte, visitantes y habitantes coincidieron en la percepción de que “ya no ponen tantos como antes”, aunque reconocieron desconocer las causas exactas de esta disminución.
La reducción en la instalación de altares de Dolores en Ajijic refleja un cambio en las dinámicas sociales y culturales del pueblo, donde una tradición profundamente simbólica enfrenta el reto de mantenerse vigente ante el paso del tiempo.
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