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Tras un año de meticulosa planificación, el nuevo museo Colección de Recuerdos abrió sus puertas este jueves por la tarde en el corazón del pueblo mágico de Ajijic. El recinto, dedicado a la cerámica indígena y el arte popular mexicano, es una donación de la filántropa y coleccionista Cathey Merrill, quien describió el proyecto como "el sueño de toda una vida" para la comunidad que considera su hogar.
Ubicado en la calle Marcos Castellanos #10, a pocos pasos de la plaza principal, el museo recibió a una multitud que agotó el aforo en su primer día abierto al público. La inauguración oficial incluyó el tradicional corte de listón, música de mariachi y una ceremonia presidida por el Dr. Santiago Hernández. Debido a la gran afluencia, las autoridades cerraron el tráfico vehicular para permitir el acceso ordenado de los visitantes.
A diferencia de las galerías convencionales, el espacio funciona bajo el concepto de "museo-casa". Se trata de una propiedad histórica, anteriormente perteneciente al habitante de Ajijic, Jorge Zaragoza, que fue remodelada y fragmentada en salas temáticas y pasillos. Esta distribución permite un recorrido fluido y cercano a través de piezas prehispánicas y coloniales; objetos del periodo revolucionario y espacios dedicados a la vida doméstica y artesanía regional.
La exhibición actual es solo una fracción de la vasta colección de Merrill, la cual supera las mil piezas acumuladas junto a su difunto esposo durante décadas de viajes por México. "Quería que mi sueño estuviera al alcance de todos para que pudieran disfrutarlo después de mi partida", expresó la fundadora.
El enfoque del museo es, en palabras de Merrill, ser un "museo del pueblo". La curaduría destaca no solo el arte de las grandes capitales, sino la historia cotidiana de los mexicanos comunes a través de su cocina, sus talleres y sus tradiciones religiosas, con un énfasis especial en la tradición alfarera de Jalisco y estados vecinos.
La adquisición de la finca también tiene un valor emocional para la zona. El antiguo propietario, Jorge Zaragoza, decidió vender la casa específicamente para este fin cultural. "No quería alquilarla, pero decidió vendérmela para convertirla en museo", relató Merrill a Semanario Laguna.
Dada la magnitud del acervo, el museo implementará un sistema de exposiciones rotativas, asegurando que el público pueda descubrir nuevas piezas y facetas de la herencia artesanal de México en futuras visitas.

Detalle de una de las vitrinas con cerámica tradicional mexicana. Foto: Citlaly Silva.
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