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La crisis de calidad del agua en el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) requiere medidas que van más allá de la infraestructura, entre ellas frenar la contaminación y proteger el Lago de Chapala, fuente del 63 por ciento del abastecimiento de la metrópoli, señaló el Instituto Corazón de la Tierra (ICT).
Ante los reportes ciudadanos sobre las características del agua que llega a los hogares y la incertidumbre sobre su calidad, la organización pidió a las autoridades que publicaran los resultados completos de los análisis del agua y comunicaran oportunamente los riesgos sanitarios detectados, así como las acciones para corregirlos.
El ICT advirtió que la conservación del lago está vinculada al manejo de toda la cuenca Lerma-Chapala, donde la degradación de bosques y suelos, la erosión, las descargas urbanas y la contaminación por fertilizantes y pesticidas amenazan la integridad del ecosistema. También señaló la necesidad de mantener un monitoreo ambiental sistemático ante la proliferación de cianobacterias y su potencial para producir toxinas.
Respecto al proyecto del nuevo acueducto Chapala-Guadalajara, el instituto planteó que no debe implicar una extracción superior a los 240 millones de metros cúbicos anuales actualmente autorizados por la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA). Además, solicitó hacer públicos los estudios técnicos, económicos, ambientales y sociales que lo sustentan, evaluar alternativas y abrir una mesa de diálogo con comunidades ribereñas, instituciones académicas y organizaciones civiles.
La organización también propuso reducir las pérdidas en los sistemas de distribución, estimadas en el comunicado entre 36 por ciento y 50 por ciento, como parte de una estrategia integral para mejorar la gestión del agua. Sin embargo, sostuvo que la eficiencia de la infraestructura no sustituye la necesidad de garantizar la calidad del suministro y conservar las fuentes naturales de abastecimiento.
Entre las medidas planteadas se encuentran fortalecer la conservación forestal, controlar la erosión, prevenir y sancionar las descargas contaminantes urbanas e industriales, sanear las aguas domésticas e impulsar prácticas agrícolas y ganaderas sostenibles, mediante la coordinación de autoridades de Jalisco, Michoacán y la Federación.
El ICT también pidió establecer mecanismos permanentes para atender las denuncias ciudadanas, rendir cuentas y garantizar la participación social en las decisiones relacionadas con el agua, con atención a la salud pública y a las poblaciones más vulnerables.
Para orientar estas acciones, propuso recurrir a instrumentos de manejo integral de recursos hídricos y de cuencas lacustres, así como a documentos como el Programa de Manejo del Lago de Chapala como Sitio Ramsar, de 2010; la Ficha Informativa ILBM del Lago Chapala, de 2021 y 2026, y el Plan de Acción de la Cuenca Lerma-Chapala 2024-2034.
El instituto llamó a las autoridades, la comunidad académica y los sectores sociales a construir una respuesta coordinada y sustentada en evidencia científica. Consideró que atender la crisis requiere tanto resolver las necesidades inmediatas de la población como proteger los ecosistemas que sostienen el abastecimiento a largo plazo.
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