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En el corazón de Ajijic, donde las tradiciones suelen pasar de padres a hijos, Prisma Abril Pérez Almada ha trazado un camino propio. Madre soltera de tres hijos y originaria de esta comunidad ribereña, Prisma decidió, hace más de una década, incursionar en la barbería, un oficio que históricamente ha sido un bastión masculino.
Su elección no fue casualidad, sino una vocación clara. Mientras se formaba en una academia de belleza que ofrecía servicios convencionales como aplicación de uñas y pestañas, Prisma descubrió que su verdadera pasión residía en el manejo de la máquina y la navaja.
“Había muchas opciones, pero a mí me llamó la atención enfocarme en la barbería para caballero; no me interesaba el corte de cabello para mujer ni las uñas”, recuerda con firmeza.
El inicio de su carrera en Chapala no estuvo exento de obstáculos. El reto más difícil no fue la técnica, sino la desconfianza. Encontrar modelos para practicar se convirtió en una odisea por el simple hecho de ser mujer.
“Me costó mucho trabajo. Los hombres dudaban y preguntaban: ‘¿Cómo me lo va a cortar ella si es mujer y no sabe?’”, relata. Sin embargo, la disciplina y la precisión de sus cortes terminaron por silenciar las dudas. Al notar su seguridad y puntualidad, el estigma se disolvió: “Cuando vieron que me enfocaba en lo que hacía, empezaron a sentarse en la silla sin problemas”.
La vida de Prisma gira en torno a sus hijos: Luis Bryan, Andrea Paulina y Brandon Vargas. Aunque abrió su primer negocio hace diez años en casa de su madre, la frustración la llevó a cerrar temporalmente. No obstante, el destino —y la necesidad— volvieron a poner las herramientas en sus manos.
Su hijo mayor, tras sufrir un accidente en motocicleta que le impidió realizar trabajos pesados, le propuso un trato: “¿Por qué no ponemos la barbería y me enseñas?”. Aquella petición fue el motor que necesitaban. Viajaron a Guadalajara, adquirieron equipo nuevo y, en apenas una semana, el negocio familiar estaba operando de nuevo.
Hoy, cuatro años después de aquel nuevo comienzo, la Barber Shop Zona Centro es un referente consolidado en la calle Hidalgo 74, en Ajijic. Lo que empezó como un pequeño local se ha transformado en una "barbería boutique" que no solo ofrece cortes y faciales, sino también perfumes, calzado y ropa para caballero.
Debido al éxito, Prisma y su hijo han ampliado el local y preparan una próxima inauguración. El servicio mantiene costos accesibles de 120 pesos (o 150 con cita), atendiendo de lunes a sábado de 10:00 a 19:00 horas, con una próxima apertura dominical de 10:00 a 14:00 horas.
En el marco del Día Internacional de la Mujer, la historia de Prisma trasciende el éxito comercial. Es el testimonio de una mujer que ha tomado un espacio tradicionalmente masculino para convertirlo en su sustento y su pasión.
Para ella, la clave no está en las etiquetas, sino en el esfuerzo diario. “Yo me enfoco en echarle ganas. Llego a mi negocio, me persigno y, en el nombre de Dios, empezamos”, comenta. Al preguntarle qué significa para ella su identidad, concluye con una sonrisa: “Ser mujer es algo bien bonito. Dar vida, darlo todo… para mí, ser mujer lo es todo”.
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