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Ante el crecimiento de la población de 60 años y más en municipios como Chapala y Jocotepec, así como en delegaciones de la ribera como Ajijic y San Antonio Tlayacapan, especialistas consideran necesario replantear el diseño y uso de los espacios públicos.
Patsy Córdova, coordinadora de la Licenciatura en Gerontología del Centro Universitario de Chapala, señaló que este cambio demográfico ya es visible en las calles y requiere políticas públicas que permitan a las personas mayores integrarse plenamente a la comunidad.

Córdova explicó que México atraviesa una transformación demográfica que no puede evitarse, por lo que el reto consiste en generar condiciones para que una población que históricamente ha sido vulnerabilizada pueda participar en la vida comunitaria sin ser separada por grupos de edad.
En el caso de Ajijic, donde existe una presencia importante de adultos mayores, se consideró necesario redefinir las políticas públicas y adaptar los espacios para que respondan a las necesidades de la población, en lugar de que las personas tengan que ajustarse a las limitaciones del entorno.

Entre los principales pendientes identificó las condiciones de las banquetas y vías peatonales en distintos municipios de la Ribera. Fracturas, superficies irregulares, espacios demasiado estrechos y la falta de elementos de apoyo pueden dificultar el tránsito y aumentar el riesgo de accidentes.
Como ejemplo, señaló que una persona que utiliza silla de ruedas podría encontrarse con una banqueta tan estrecha que tendría que desplazarse por la calle, exponiéndose a un peligro que podría evitarse con infraestructura adecuada.
El problema no se limita a las personas mayores. Habitantes de Ajijic también consideran que las condiciones de las calles y los espacios públicos representan un riesgo para los peatones en general.
Grava en pendientes, empedrados con hoyos y baches, así como banquetas deterioradas, forman parte de un entorno que, de acuerdo con vecinos, puede resultar complicado incluso para personas jóvenes y representar una dificultad mayor para quienes tienen alguna limitación de movilidad.
Para la especialista, mejorar estas condiciones también implica garantizar derechos como la dignidad, autonomía y participación social de las personas mayores.
Señaló que las instituciones deben trabajar para fortalecer su integración en la comunidad, en lugar de generar espacios que terminen aislándolas por su edad o condición.
Bajo esta perspectiva, la adaptación del espacio público no sería solamente una cuestión de infraestructura, sino una forma de reconocer las necesidades de una población que seguirá creciendo.
“Al final, todos somos parte de la comunidad y la comunidad tendría que tener espacio para todos y no solo para unos pocos”, concluyó Córdova, al señalar la necesidad de que los municipios de la Ribera revisen sus espacios públicos y avancen hacia entornos donde las personas puedan transitar y participar en la vida comunitaria con mayor seguridad y autonomía.
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