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“Quieren llevar a la gente como si fueran animales; no es el servicio adecuado para lo que están cobrando”, reclama con indignación la señora Alicia Vázquez Guzmán, quien diariamente realiza el viaje redondo de San Antonio Tlayacapan a San Juan Cosalá por motivos laborales. Su voz es el eco de un descontento social que ha desbordado las redes sociales y las calles de Chapala: el segundo incremento en las tarifas de la línea Autotransportes Guadalajara-Chapala en menos de treinta días ha encendido la mecha de una movilización ciudadana programada para este domingo 19 de abril a las 5:30 de la tarde.
Para los usuarios, el aumento no es solo una cifra, es un golpe directo a la supervivencia. Ana Paola, madre de familia, explica con crudeza la inviabilidad económica del nuevo esquema tarifario: “Si tomo cuatro camiones al día y está casi en 20 pesos, son 80 pesos de pasaje”. Pero cuando traigo a mi hijo de seis años, a veces nos cobran doble, son 160 pesos al día. A veces ni eso ganamos en una jornada; me impacta totalmente”. Esta situación se agrava con la nueva disposición de la empresa, que ahora exige el pago de pasaje completo a cualquier niño que aborde caminando.
Las quejas se amontonan: unidades que se descomponen a medio camino, asientos rotos, falta de higiene y un trato hostil por parte de los operadores. Armando, usuario frecuente de la ruta hacia Mezcala, describe una realidad al señalar que la puntualidad es nula y el trato, rudo. “De diez choferes, uno es buena gente; los demás no saben respetar y a veces ni el cambio te quieren dar”, lamenta. A esta narrativa se suma María Dolores, quien denuncia que hacia San Nicolás el servicio es arbitrario pues en ciertos horarios los conductores simplemente deciden no entrar al pueblo y dejan a los pasajeros a su suerte sobre la carretera.

En términos económicos, el ajuste ha sido drástico. El trayecto de Chapala a Mezcala escaló de los 22 a los 27 pesos, mientras que el viaje a Ixtlahuacán pasó de 14 a 18 pesos. Incluso los traslados cortos, como el de Chapala a Ajijic o Jocotepec, sufrieron un salto de 13 a 18 pesos, y los microbuses locales subieron de 10 a 12 pesos. Este "tarifazo" local se acumula al incremento que la línea Primera Plus aplicó apenas el 21 de marzo, cuando su servicio directo a Guadalajara subió de 67 a 80 pesos. La empresa concesionaria justifica estas medidas por el encarecimiento del diésel, una explicación que no convence a una ciudadanía que percibe un servicio en franco deterioro.
Ante la crisis, el alcalde de Chapala, Alejandro de Jesús Aguirre Curiel, reconoció que existe una demanda “muy sentida” por parte de la población tanto por el costo como por la mala calidad, aunque aclaró que la regulación del servicio es competencia exclusiva del Gobierno de Jalisco. “Espero que esta expresión que va a tener muchos habitantes pueda servir”, admitió el edil respecto a la marcha que partirá de la central camionera hacia el estacionamiento del supermercado Soriana en la cabecera municipal de Chapala.
Sin embargo, el clima de tensión no solo se vive en las cajas de cobro. Durante la recopilación de estos testimonios en la central camionera, la labor informativa de Semanario Laguna fue interrumpida por un despliegue de Seguridad Pública municipal. Una patrulla tipo razer y una camioneta con cinco elementos abordaron al reportero tras un reporte de “acoso” realizado por el encargado de la central. Bajo este argumento, el personal periodístico fue retirado del lugar.
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