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Y volvió a salir el tema de la acidez. En la columna pasada toqué un poco el tema, y se mencionaron algunos de los factores que incrementan el reflujo que tanto molesta, incomoda y duele. Y justo esta semana dos de mis alumnas me comentaron que tienen ese problema y ambas me preguntaron qué podían hacer para eliminar los síntomas. ¡Oh, Dios!, la pregunta no es difícil de contestar, lo difícil es tener la disciplina para lograr REGULAR lo que nos lleva a padecer. Primero me gustaría aclarar que acidez y gastritis no son lo mismo:
Acidez (Pirosis): es la sensación de ardor o quemazón que sube desde la bolsa estomacal hacia el pecho o garganta. Generalmente se debe a que el contenido ácido del estómago regresa al esófago (reflujo).
Gastritis: Es la inflamación, irritación o erosión del revestimiento interno del estómago (mucosa). Puede causar dolor en la boca del estómago, náuseas, pesadez o vómitos.
Pero suelen ir juntas o estar estrechamente relacionadas, tienen causas comunes que mencionamos la columna pasada: estrés excesivo, crecimiento desmedido de la bacteria helicobacter pylori, consumo de alcohol, cafeína y el uso frecuente de medicamentos antiinflamatorios (como ibuprofeno o aspirina) y nicotina.
Los remedios no son curación, así como tampoco los medicamentos o antiácidos son la solución, solo son una fuente para disminuir las molestias, pero la página web del reconocido instituto Medline Plus avala el consumo moderado de:
Infusiones de manzanilla
Zumo de Aloe vera
Alimentos fermentados
Jengibre fresco
Regaliz
Infusiones o té de canela
Pero tanto la página Medline Plus como la Clínica Mayo se centran en cambios en el estilo de vida que ofrecen múltiples acciones para mejorar estas molestias:
Mantener un peso saludable
Evitar usar ropa apretada en la zona del abdomen
Evitar el consumo excesivo de alimentos con demasiada grasa.
Evitar alimentos ultra procesados, bebidas endulzadas, harinas refinadas y lácteos.
Comer de forma pausada y en porciones pequeñas
Esperar 3 horas después de cenar para acostarse.
Pero sobre todo la salud emocional es uno de los factores más importantes a considerar. Se ha comprobado científicamente que los estímulos emocionales percibidos por la persona como negativos modifican el pH gástrico, mientras que el estrés crónico aumenta la inflamación y la sensibilidad intestinal. Tema para otra columna.
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