Hubo un problema al cargar el contenido.
Muchas personas, tanto mexicanas como extranjeras, celebraron la elección de Claudia Sheinbaum como la primera presidenta de México, respirando aliviadas ante la idea de que, finalmente, el país había superado el machismo en la política. Sin embargo, la historia es más compleja.
La elección de Sheinbaum se produjo una década después de que el Congreso modificara el Artículo 41 de la Constitución Federal, exigiendo a los partidos políticos respetar la paridad de género (50/50) en sus candidaturas federales y locales. Desde entonces, el número de mujeres en cargos de elección popular —alcaldías, diputaciones y gubernaturas— aumentó de 809 a mil 385, un incremento del 71 por ciento.
A nivel local, los cabildos de Chapala y Jocotepec están cerca de la paridad. Aunque los cargos por designación (gabinetes) aún tienen camino por recorrer, hoy vemos más rostros femeninos en las direcciones gubernamentales de la Ribera que hace una década. Quizás las próximas elecciones lleven a las mujeres a los puestos más altos en ambos municipios: Jocotepec tuvo una alcaldesa en el periodo 1980-82; Chapala, nunca. Es momento de que suceda.
En el marco de los “16 Días de Activismo” por la Erradicación de la Violencia contra la Mujer, el partido Movimiento Ciudadano en Jocotepec publicó el estudio “El Peso de la Ciudadanía: Desigualdad Política por Género”. Este documento revela cómo el trabajo doméstico no remunerado constituye un serio obstáculo para que las mujeres accedan a la vida pública.
Durante el último cuarto de siglo, diversos estudios han demostrado que las mujeres en cargos políticos se desempeñan tan bien como los hombres y, en ciertos contextos, los superan en indicadores como productividad legislativa y honestidad. Un mayor número de funcionarias parece conducir a un mejor gobierno, algo que los votantes de la zona parecen comprender cada vez mejor.
¿Se pueden superar las barreras documentadas en dicho informe? Estas no son preguntas sencillas. Los roles tradicionales son difíciles de transformar por razones históricas; las familias son la columna vertebral de la sociedad. Como dice el proverbio africano: “Las mujeres sostienen la mitad del cielo”. Pero, a menudo, esa mitad del cielo implica cargar con todo el trabajo.
La respuesta no es desalentar los roles tradicionales, sino lograr que la sociedad otorgue a las hijas la misma libertad y estímulo que a los hijos para desarrollar sus talentos, ya sea en el gobierno o en el hogar. No se trata de eliminar las barreras, sino de convertirlas en opciones.
Este cambio ya se nota en ciertos estratos de la sociedad. En la Ribera de Chapala, es cada vez más común ver a mujeres emprendedoras que posponen la maternidad o que, al decidir ser madres, comparten las tareas del hogar con sus parejas. Son mujeres con elecciones que ganar y negocios que construir.
Aunque existan sesgos políticos tras investigaciones como la de Movimiento Ciudadano, el esfuerzo es loable. Reconozco a los votantes por elegir mujeres para los concejos y a los alcaldes por integrarlas en sus equipos de liderazgo. En mi opinión, la prosperidad y la calidad de vida en México son mayores gracias a las contribuciones de mujeres talentosas, tanto en el servicio público como en el núcleo familiar.
Tu donativo fortalece a nuestros periodistas, permitiéndoles seguir investigando, informando y contribuyendo a una opinión pública crítica y bien informada.
Juntos, impulsando el periodismoContáctanos y haz tu donativo
Suscríbete en Semanario Laguna para poder participar