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La ciudadanía salió nuevamente a protestar el 18 de octubre por la calidad del agua en la metrópoli y la falta de información sobre el proyecto del acueducto sustituto Chapala-Guadalajara. Durante la movilización, grupos de choque se infiltraron y atentaron contra manifestantes y representantes de la prensa, además de causar daños a inmuebles públicos y privados. Diez personas fueron detenidas, mientras persisten las dudas sobre quién organizó y financió los actos violentos. Días atrás, ciudadanos ya habían manifestado.
El Palacio de Gobierno, en el centro de Guadalajara, fue pintado con aerosol y algunas de sus puertas fueron destruidas. Lo mismo ocurrió en el Congreso de Jalisco y en el edificio del Poder Judicial del Estado. También se registraron daños en Plaza Liberación, Plaza de Armas y la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres. Las autoridades contabilizaron daños en al menos seis establecimientos comerciales.
La marcha inició su recorrido en el Parque Rojo, en el cruce de las avenidas Federalismo y Juárez, y avanzó hacia el centro de Guadalajara. La movilización transcurrió de manera pacífica hasta que un grupo de personas encapuchadas se infiltró en la manifestación. Los manifestantes les exigieron que se descubrieran el rostro o se alejaran del contingente. Algunos portaban palos o herramientas para causar destrozos.

Casi al llegar al Palacio de Gobierno, los encapuchados rompieron los cristales de varios negocios, entre ellos una tienda Coppel, que aprovecharon para saquear. Algunos comercios locales también fueron blanco de intentos de vandalismo, pero los propios comerciantes de la zona centro salieron para ahuyentar a quienes causaban los destrozos.
Frente al Palacio de Gobierno, ciudadanos que ejercían su derecho a protestar corrieron hacia un grupo de personas con el rostro cubierto que comenzaba a realizar actos vandálicos. Esto provocó la reacción de los encapuchados, quienes lanzaron explosivos contra manifestantes y periodistas antes de huir del lugar.
Algunas de las personas que comenzaron a agredir a civiles fueron captadas mientras escapaban a bordo de una camioneta Honda CR-V gris, sin placas. Las autoridades interceptaron el vehículo durante el intento de fuga y aseguraron a cinco personas. La camioneta en la que viajaban tenía reporte de robo.
En la zona centro, el grupo de choque realizó actos vandálicos durante varias horas, dañó cámaras de seguridad y retiró piedras de las plazas públicas para lanzarlas contra elementos de seguridad, algunos de los cuales resultaron lesionados. En videos se observa la participación de dos menores de alrededor de 12 años que arrojaban objetos contra el Palacio de Gobierno de Jalisco. Fue cerca de las 10 de la noche cuando los encapuchados comenzaron a retirarse.
En total, 10 personas fueron detenidas. Dos de ellas fueron puestas a disposición de la Policía de Guadalajara por los propios manifestantes, quienes las acusaron de arrojar petardos contra civiles. También fue asegurado un menor de 15 años.

Según el secretario general de Gobierno de Jalisco, Salvador Zamora Zamora, existe la sospecha de que algunos de los detenidos provienen de otros estados del país. Como parte de las investigaciones, las autoridades ya establecieron contacto con otras entidades federativas.
Varios videos han servido como evidencia de que, antes de la marcha, los infiltrados se organizaron en grupos. En las grabaciones se observan situaciones inusuales, como llamar «zócalo» al centro de Guadalajara o escuchar a uno de los organizadores dar indicaciones por megáfono para reunirse en la estación del «metro» Guadalajara Centro, referencias que no son de uso habitual entre la población jalisciense.
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