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Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), murió la madrugada del 22 de febrero tras un operativo de precisión ejecutado por las Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano y la Guardia Nacional en las montañas de Tapalpa. El capo, quien presentaba heridas de gravedad tras un intenso tiroteo, falleció a bordo de un helicóptero mientras era trasladado para recibir atención médica.
La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó desde Palacio Nacional que la operación fue resultado de un trabajo coordinado de inteligencia militar. Aunque el objetivo inicial era la captura del líder criminal, el enfrentamiento directo con su cuerpo de seguridad derivó en una batalla que, sumada a la ola de violencia posterior en 11 estados, ha dejado un saldo preliminar de 73 personas fallecidas, entre ellas 25 elementos de la Guardia Nacional.
La caída del hombre más buscado de México comenzó con el seguimiento de su red personal. La Inteligencia Militar Central detectó que un colaborador de confianza trasladó a una de las parejas de Oseguera hacia una propiedad aislada en la sierra.
Este despliegue contó con el apoyo de la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial Anti-Cárteles (JIATF-CC), una unidad binacional con sede en Tucson, Arizona. No obstante, el Gobierno de México enfatizó que no hubo presencia de tropas estadounidenses en el terreno, limitando la colaboración al intercambio de información y vigilancia satelital "en vivo" durante la incursión.
Alrededor de las 7:00 a. m., una fuerza combinada de seis helicópteros y tropas terrestres cercó la propiedad. Los residentes de la zona reportaron ráfagas de ametralladora y el desplome de casquillos sobre los techos de las viviendas. "El Mencho", cuya movilidad estaba reducida por una presunta insuficiencia renal crónica, se encontraba protegido por un grupo armado que abrió fuego contra los militares.
Al finalizar el combate, ocho sicarios yacían muertos en el lugar. Al ingresar a la finca, las fuerzas federales hallaron a Oseguera Cervantes y a un escolta heridos. Pese a los esfuerzos por estabilizarlos, ambos fallecieron en el trayecto hacia el hospital.
La muerte del capo desató una ofensiva inmediata del cártel. El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, informó la instalación de 85 retenes y 18 bloqueos solo en Jalisco. La violencia se extendió a estados como Michoacán, Guanajuato, Sinaloa y Tamaulipas, resultando en 70 detenciones y 27 ataques directos contra fuerzas de seguridad.
En Michoacán, se registraron 13 ataques adicionales con un saldo de cuatro delincuentes muertos y 15 oficiales heridos. A pesar del caos, observadores señalaron que los sicarios centraron sus ataques en las autoridades y el bloqueo de vías, evitando ataques deliberados contra la población civil, salvo el caso de una mujer que murió trágicamente en un fuego cruzado.
La presidenta Sheinbaum envió sus condolencias a las familias de los soldados caídos y defendió la actuación de las Fuerzas Armadas. "La prioridad es garantizar la paz y demostrar que el Estado mantiene el control", afirmó, ante las críticas por la virulencia de la respuesta criminal.
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