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Con 10 camionetas y hombres armados, es como llegaron elementos de la Fiscalía de Jalisco a los carriles en La Floresta, Ajijic, para llevarse seis de los caballos de Francisco Rojas Villanueva al considerar que estaban en descuido, aunque el propietario de 74 años de edad, con desánimo y la voz quebrada, pidió que le devolvieran a “sus animalitos”, enfatizando que jamás les haría daño.
Fue el 26 de abril cuando llegó el operativo para asegurar a los equinos, sorprendiendo al dueño, quien es conocido como “Pancho el de los caballos”, pues no pensaba que tanta movilización fuera dirigida a él y sus caballos.
“Llegaron como unas 10 camionetas, con pistolas, con chalecos, de malla, dije a cabrón pues a quién buscan, aquí no había tanta gente mala”, contó Pancho en entrevista a Semanario Laguna.
Francisco Rojas ya había recibido la visita de las autoridades el 24 de enero de este año, pero luego de una revisión vieron a los equinos en condiciones físicas de regulares a buenas y sin contar con signos de lesiones ni desnutrición, por lo que no se retiró ninguno de los animales.
“Yo no soy el malo contra los caballos, los atiendo, el caballo que se murió me quedé toda la noche cuidándolo, no la libró, pero a causa de ese caballo vinieron y se llevaron a los demás, ¿cómo los voy a andar matando yo a mis animalitos pues?”, cuestionó Pancho, quien se dijo impotente y en desconocimiento de qué poder hacer.
Al momento de la revisión, Francisco denuncia que no lo dejaron hacer nada, incluido el tomar su teléfono móvil para contactar a los veterinarios de sus caballos para comprobar que sí les da atención.
“Yo quería ir a agarrar el teléfono para hablarles a los veterinarios que habían estado antes y alegaron algo de eso pero me dicen que usted no se mueve de aquí, me sentaron y no me dejaron hablar para nada”, recrimina el entrevistado.
Pancho considera que el aseguramiento ocurrió tras la muerte de uno de sus potrillos, ya que el hecho coincidió con el día de tianguis y el animal quedó visible para muchas de las personas que acudían a realizar compras, quienes se escandalizaron por la situación.
“Se me murió un caballito chiquito, esa vez vinieron y no dijeron nada, y no murió el caballo en mis manos, murió en manos del veterinario, lo mismo que este otro, no en mis manos, pero no sobrevivió el caballo y luego era un miércoles, por aquí pasa mucha gente y ahí sacaron el caballo tirado y todo eso ahí”, contó Francisco.

Desde hace más de 40 años que Pancho está en el negocio de paseos a caballo en Ajijic, siendo de segunda generación, pues su padre fue el que inició a ofrecer el servicio e incluso su hermano Regino es conocido en la localidad por su gusto por andar a caballo. Con el aseguramiento, Francisco dice que le quitaron algo muy importante, pues a sus casi 75 años es como se gana la vida, sabiendo además que la lucha por sus animales lo va a dejar con deudas.
“Esto es todo lo que hago, me quitaron mi negocio, me quitaron todo, es mi fuente de trabajo, ya no puedo trabajar, ya estamos para la fregada”, lamentó el dueño de los caballos.
El entrevistado asegura que los caballos no estaban descuidados y que unos se veían flacos porque apenas dejaban de ser potrillos y otros ya tenían marcas de la edad. “No soy tan malo como dicen”, sentenció, añadiendo que se enteró de que personas de la comunidad extranjera se han comunicado vía telefónica a la Fiscalía Regional para dar buenas referencias de Francisco.
Antes de que la Fiscalía se retirara, a Pancho le dejaron una constancia de notificación de parte de la Fiscalía de Jalisco, mientras él dice tener las facturas de la compra de sus animales.
“Me dejaron hablando solo, me dejaron un papel y nomás me dijeron que se los iban a llevar y al casao que se los llevaron y no me quieren decir dónde están”, comentó preocupado.
Con los ojos mojados, Francisco Rojas recordó el nombre de los caballos que se llevaron. “Uno negro que se llama La Nena, luego se llevaron a Panchito, se llevaron a Chula, se llevaron a Abuelo, se llevaron a Sorpresa, un colorado también que se llama Superman, el Superman”, contó.
Palomo y Rambo fueron los dos caballos que sí pudieron quedarse. Pancho dice que hay quien le ha sugerido el contar con apoyo para adquirir nuevos caballos, algo en lo que dice no estar interesado.
“Me dicen que me ayudan a comprar más caballos, pero yo quiero mis caballos, son mis caballos”, reclamó Pancho.
También dijo que las personas que lo denunciaron ni siquiera son de Ajijic y que duda mucho de que sepan de caballos, pero que ya hubo quienes le ofrecieron asesoría legal para poder recuperar a sus animales.
“Ellos dependen de mi y yo de ellos, si no tengo eso, si no me los entregan, me doy un puto tiro aquí, para qué sigo aquí sin esperanza de nada, yo lo estimo este trabajo por que soy la segunda generación y quiero ver una tercera pero no creo al paso que voy”, finalizó Pancho con una voz cada vez más quebrada y con la cara entre lagrimas que reflejaban su tristeza por el retiro de sus caballos.
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